Nuestro planeta, que tiene un ecosistema hostil donde todo recae en una cadena alimentaria en una lucha por sobrevivir. Y como aun somos parte de esta cadena, aun actuamos como animales, pero gracias al desarrollo del raciocinio se crea una identidad, lo cual nos permite salir de las necesidades básicas y convertirnos en seres con capacidades extraordinarias. Ahora con la capacidad de pensar, ya no buscamos simplemente sobrevivir, buscamos ser mejores que los otros, buscamos refinar la raza, buscamos el amor verdadero, buscamos pasar nuestro conocimiento de generación en generación, buscamos un propósito para nuestra vida.
Como instinto natural buscamos seguridad. Por tanto, el ser humano se congrega en parejas para la reproducción, luego se reúne en grupos para asegurar su supervivencias, aquí comienza a organizarse repartiendo tareas y obligaciones, a medida que pasa el tiempo crecen las crías que aprenden y forman bajo estilo de vida estableciéndolo como parámetros. Y como todos sabemos los parámetros son las bases de las leyes y normas de comportamiento, osea que con el tiempo se convierten en culturas.
Estas culturas obtienen un sistema de control de sus integrantes, mientras mas tiempo pasa este organismo se concretiza y transforma creando una pirámide. Donde clasificamos a nuestra manera a cada integrante dependiendo de su tarea, conocimiento, edad. Y poco a poco asignamos valores a cada uno, valores de importancia, donde ya no existimos para sobrevivir, sino para vivir mejor que otros.
En la vida la forma en que conseguimos las cosas y la cultura a la que pertenecemos, se determina que tan perversos somos, pero es bueno recordar que tal vez no existe la maldad, sino que esa acción se realizo en el lugar o tiempo equivocado.
Dragón Dominicano